Un escenario inesperado.
Elegimos Fransen et Lafite, una floristería madrileña con carácter propio, como escenario del lanzamiento. Junto a La Chula Studio, la transformamos en un universo Sublimme integrado en el espacio: dalias amarillas, composiciones florales y bodegones donde la botella era protagonista.
La elección del lugar permitió presentar el vino desde sus códigos visuales y sensoriales. Entre flores y cambios de luz, la tinta luminiscente de la botella creaba un efecto sobre los bodegones y daba a los invitados una nueva forma de descubrirla.